9 de octubre de 2017

LA CINTA DEL PELO

Octubre 2017 - LEÓN - 62 mm - f/5.6 - 1/250 - ISO 400


"Cinco duros me da el rey
por la cinta del pelo
y aunque me diera un doblón
la cinta no la vendo

la cinta del pelo
no la vendo a "naide"
que el día del corpus 
en la mi ventana
me la puso el aire..."


De niña estuve interna en las monjas. Los sábados, ad maiorem dei gloriam, supongo, cosíamos y rezábamos el rosario durante horas lentas e  interminables que me hacían añorar las clases; la limpia precisión de los análisis sintácticos, los nacimientos y desembocaduras de los ríos de España, el misterio luminoso de las matemáticas... Al terminar, la madre Maria Antonia, que tenía una cerrada vocación cuartelaria y un bigote digno de la vieja guardia civil caminera, nos hacía  formar  en fila de a dos y nos comandaba hasta el gimnasio para pasar otras dos horas ensayando  bailes regionales.  Llegué a aborrecer con  más pasión las jotas leonesas  que el bordado yugoslavo.  Me gusta bailar, pero al baile no le gusto yo y la torpeza congénita de mis dos pies izquierdos hacía intuir a la monja que estaba ante una hereje potencial y militante. Tenía razón.  Me odiaba y me lo hacía saber. Yo retribuía generosamente sus sentimientos y era incapaz de disimularlo. Iba a cumplir diez años. España se estaba sacudiendo el polvo y la caspa de  los largos años de dictadura, Felipe González había llegado a la Moncloa con una mayoría apabullante... pero en mi colegio seguía siendo  1947.

Pasaron muchos años antes de que mi corazón consintiese en disolver el matrimonio que en él formaban la madre Maria Antonia y el delicioso folklore de mi tierra. Para mí fueron una misma cosa hasta el día que oí de otros labios, en otro tono, con un inequívoco y goloso puntito de malevolencia que le favorecía mucho, la misma aburrida canción que yo había cantado tantas veces bajo la concentrada supervisión de las dos cejas despiadas y  fruncidas de la monja. Porque era la misma. Pero era otra: Cinco duros me da el rey por la cinta del pelo... La cinta del pelo es un tema recurrente en el folklore leonés. Siempre se intenta comprar o robar, pero aunque nunca se vende a "naide",  a veces se pierde. En la jota de Boñar, por ejemplo, otra niña  lamenta amargamente haberla perdido "por bailar y no bailé". Tardé en comprender que la cinta del pelo es un eufemismo de la virginidad. ¡Qué prodigiosos tonos de berenjena hubiera adquirido la piel de la Madre Antonia si llega a enterarse!

El folklore de León muestra lo mejor de si mismo a primeros de Octubre en las fiestas de San Froilán. Son, de largo,  las que más me gustan y también  es mi época favorita de la ciudad. Cuando recupera la esencia de lo que verdaderamente es; un pueblón milenario, agrandado a la sombra de tres edificos magníficos, es cuando más bonita está León. La fotografía es del desfile de carros engalanados. Traeré más.


20 comentarios :

  1. Bueno de entrada te felicito por lo bien que escribes ... jolín que portento jeje... y de salida pienso que la Madre María Antonia hizo lo que le tocaba en aquellos tiempos para el bien y la educación de sus alumnas. Nunca he estado muy a favor de los colegios de monjas.. pero reconozco que hace grandes a todas aquellas personas que han asistido en su niñez. Un claro ejemplo son mis dos hermanas, ellas empezaron también en las monjas... y creo que son dos mujeres espectaculares en todos los sentidos. Siento orgullo de ellas y de la educación que recibieron. Hace años fuí a tu tierra y comprobé la generosidad y la fortaleza que poseen en mantener sus costumbres... es de admirar. Y en cuanto la fotografía un 10, es excelente, detallada, buen blanco y negro y la escena y encuadre muy bien ejecutado... Una entrada preciosa Vega.

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    1. Jajaja. Gracias, Bird, pero discrepo, seguro que tus hermanas son dos pedazo de señoras,pero será "a pesar" de y nunca "gracias a" a menos que hayan coincidido con monjas que no tuvieran nada que ver con las que yo he padecido en mi vida. Las de mi cole de EGB parecían la versión femenina del casting de "El nombre de la rosa"...

      Un abrazo grande y feliz fin de semana

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  2. Tu relato es una descripción muy buena de la forma de educar de otros tiempos. Con el paso del tiempo, te vas dando cuenta de que si careces de habilidad para una cosa no es motivo de preocupación. Cada uno hemos nacido con dotes especiales para algunas cosas, saber descubrirlas es importante para potenciarlas.

    Me atrevo a decirte que has nacido para la fotografía y que tu imagen es muy buena, así como el trabajo del procesado.

    Redacta de una forma clara y amena, eso es también de valorar.

    Besos

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    1. Gracias, Antonia :)

      Normalmente nos gusta hacer aquello que se nos da bien o se nos da bien aquello que nos gusta hacer.

      Un abrazo

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  3. Que bellas son las jotas, a mí siempre me gustaron porque mi abuela, a pesar de su melancolía perenne y su dura vida, tocaba la pandereta de forma extraordinaria, y le gustaba mucho cantarlas.
    Ah, y porque no fui a colegio de monjas:D
    Un besote, Vega:)

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    1. Jo, pues yo me sé un montón. Ahora me gusta mucho ver como las bailan otros :D

      Qué suerte lo de no ir a las monjas, nena. No lo sabes bien

      Un abrazo

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  4. Me gusta doblemente la entrada, una por el fotón que nos regalas y otra porque has rescatado esa chispa y esa gracia que tienes para contar las cosas y que tan buenos ratos nos has hecho pasar.
    Así que dos besos y un abrazo.

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    1. Gracias Tejón. Besos pa´ti. Y pa´ Mila

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  5. la fotografía es preciosa pero tiene una fuerte competencia en tu relato que, me ha hecho sonreír por dos motivos. Uno, la juventud que denotas cuando dices que en le época de Felipe González aún andabas por el colegio de monjas. Otra el hecho de que, en efecto, las jotas castellanas y leonesas suelen tener su puntito, unas veces bien disimulado, otras no.
    Un abrazo,

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    1. Hombre, juventud, juventud... Me caen 44 un día de estos. Yo a eso juventud ya no lo llamo :D

      Es verdad, algunas son la mar de bestias, sobre todo las que hablan de molinos que siempre son considerados potenciales recintos pecaminosos :D

      Gracias Miguel. Un beso

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    1. Y a mí la tuya, Mariluz, podíamos cambiar a ratos ;)

      Besos

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  7. ¡Vaya pedazo de fotón, Vega! De 10. Me encanta todo: composición, encuadre, b/n, motivo... ¿Y dices que tienes más....?

    Yo tuve la suerte de llegar al folklore por otros caminos: Joaquín Díaz, Candeal, Fuxan os Ventos, el Nuevo Mester... ¡Alguna ventaja tenía que tener el ser el hermano pequeño! Por muy rockero que fuese mi corazoncito, en casa se oía de todo :D

    Me quedo con parte del comentario de Bird Joss: conozco unas cuantas "excelentes mujeres" que se educaron en colegios de monjas. Lo que no tengo muy claro es si su "excelencia" proviene de la educación religiosa... o del coraje necesario para sufrirla y sobrevivir :D

    Un besazo, Vega

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    1. Ay, sí que tengo muchas. Pero esta es mi favorita porque además no me dio opciones hice la foto y luego él se metió en el carro y no quiso salir más :D

      Yo también soy hermana pequeña. Pero sólo somos dos... no teníamos mucho margen

      Del coraje, proviene del coraje. Ya te lo aclaro yo :D

      Besos pa´ti

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  8. Conozco la canción de la cinta del pelo de mi época de amante del folklore regional, como "tres cosas tiene Boñar"..., "a la luz del cigarro voy al molino..." Es cierto que en los colegios en esa época, sobre todo si eran religiosos, se seguía viviendo en el pasado y me hace pensar como una mala didáctica puede hacer aborrecer la música, el baile... En Toro también hacen un desfile de carros engalanados, el desfile de la vendimia. Llevo unos años sin ir por diversas circnstancias. Pero este año, salvo algún imprevisto, no me lo pienso perder:
    http://www.vinotoroteca.com/programa-fiesta-de-la-vendimia-en-toro/
    Un abrazo.

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    1. Ay... Pues yo tengo muchas ganas de ir a Toro, que no lo conozco. Iba a decir que tampoco me lo perdería, pero acabo de darme cuenta de que ya me lo he perdido :(

      Tendrá que ser otro año.

      Un abrazo, Valverde

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  9. Que buen relato y que buena foto, coincido en que la composición es de 10 y el blando y negro.

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