30 de septiembre de 2016

SI TÚ QUISIERAS GRANADA: VIII: ROMEROS

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*** Este post estaba dedicado a mi amiga Moni que antes había publicado este otro post que se convirtió en mi post de cabecera. Incluía un poema de León Felipe; Ser en la vida romero, que me gusta muchísimo y tenía comentarios preciosos de mis amigos. Todo  me lo cargué un día que me dio por hacer limpieza de escritorio... Os pido de corazón disculpas

26 de septiembre de 2016

SI TÚ QUISIERAS GRANADA VII: ALHAMBRA

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Recuerdo que alguien, en el foro de nikonistas, decía que la fotografía era el arte de disfrutar de estar permanentemente frustrado. Ni conozco una definición mejor ni creo que exista. Me dio mucha rabia que no se me ocurriera a mí  porque la mayor parte del tiempo es así como me siento. Generalmente la realidad, tan tozuda siempre, se obstina en permanecer firmemente atornillada a las antípodas del deseo y cuando el deseo es mayor ella se las arregla para que la distancia con él crezca también. En proporción directa.

La Alhambra es posiblemente el lugar donde hacer fotografías me ha resultado más díficil. Su abrumadora belleza parecía conspirar contra mi, volverme más  torpe, más  previsible, todavía mucho  más  incapaz. La luz rotunda y  brutal de los mediodías de Junio no ayudaba y mis gremlins, el calor y la multitud de gente que, para mi desconsuelo, escogía hacer justo las mismas fotos que yo, y empujarme, y tenderme sus móviles para que los fotografiese a ellos (mientras yo ponía mi más hipócrita sonrisa sin dejar de pensar cuánta razón tenía aquel fulano Sartre con lo de que el infierno son los demás) terminaron por hacerme abandonar (rendirme no, eh? Que soy del atleti). Volveré.

Pero es una serie sobre Granada, alguna de la Alhambra tenía que haber. He escogido esta porque es la única un poco original y porque no me atreví a besar la de las ranas de El Generalife... no vayan a  convertirse en borbones.

22 de septiembre de 2016

SI TU QUISIERAS, GRANADA VI: CUANDO ÉRAMOS BRUJOS

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Decía Borges en su precioso "otro poema de los dones" que ningún ser humano podía mirar el fulgor del fuego sin un asombro antiguo... Hoy que estrenamos el tiempo precioso de hogueras y magostos, de manzanas asadas  y viejas  historias bien contadas  al amor de la lumbre, de lluvia mansa detrás de los cristales y manta en el sofá, me acuerdo de la noche de San Juan en Almuñécar, donde cada familia, cada grupo de amigos, enciende una hoguera en la playa y  comen y cantan y bailan y beben hasta el amanecer que muchas veces los sorprende sumergidos en un mar milenario de aguas sabias y tranquilas de las que salen tiritando, felices, renacidos, volviendo por unas horas a los tiempos fabulosos en los que éramos atletas y brujos y peleábamos a cara descubierta por el dominio de la tierra que todavía no estaba herida de muerte por nosotros.

El ayuntamiento de Almuñécar, en una cosa así, muy de ayuntamiento, prohibió hace años las hogueras y las sustituyó por otra gigantesca  y espléndida, que enciende la "autoridad competente" y está vallada y vigilada para que sólo pueda admirarse desde lejos. Cautiva y presa la hoguera. Culpable. Sin embargo, la gente optó por hacer caso omiso de tal prohibición y siguió acudiendo a las playas con la intención de enceder su fuego y pasar allí la noche y la guardia civil, en un insólito ejercicio de sentido común, decidió hacer la vista gorda porque por cada hoguera que mandaban apagar se encendían dos o tres... Y así hasta hoy, los turistas admirando en la plaza la hoguera cautiva y la  gente del pueblo en la playa mirando su fuego con el asombro antiguo del que hablaba Borges. Como cuando éramos brujos.


The doors/ Light my fire

19 de septiembre de 2016

SI TÚ QUISIERAS, GRANADA V: ALBAYCÍN

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Ir a la Alhambra sin guía tiene la ventaja de que la entrada cuesta 15 Euros en lugar de 45 y la desventaja de que luego tienes que convertirte en un profesional de la infiltración para enterarte de lo que los guías le cuentan amable y pacientemente a la gente que SI quiso pagar por su trabajo. Si escoges mal, como yo, y te infiltras en un grupo de cafés con gambas (guiris  que llevan sandalias con calcetines) puedes aprender, entre otras cosas, que desde el punto en el que yo miraba con amor el Albaycín y  trataba de decidir si mejor foto normal o mejor pano, se ven exactamente "tweny convents". Como, hasta donde yo sé, el término convent sólo hace referencia a los lugares de reclusión de  religiosas y a lo peor además de los tweny convents había otros tantos monasteries alojando frailes tengo que confesar que el amor se me apagó un poquito... Mecachis, pensé, a ver si el Albaycín va a ser como Astorga (donde la densidad de curas y monjas por metro cuadrado es, cuando menos, alarmante).

 Por suerte pude comprobar que no :P

12 de septiembre de 2016

SI TU QUISIERAS GRANADA IV: REINAR

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" Sentirse solo en medio de la vida casi es reinar "

L. Cernuda


Llegamos al Albaycín a eso de las siete de la tarde. No vimos la puesta de sol desde el mirador de San Nicolás como Michelle Obama, pero si hicimos la fotografía de rigor con la Alhambra al fondo y todos los matices del disgusto en los ojos inmensos de mi gremlin chico que no  comprendía la crueldad extrema de su madre; obligarle a  abandonar la piscina del hotel para  "andar y andar  por ahí, y andarandarandarandar... como si fuéramos tontos". Algún día escribiré algo sobre la  urticaria que les provoca a mis dos hijos por igual la sola  idea de caminar un rato. 

 Anduvimos y anduvimos y anduvimos cumpliendo los más negros presagios de mi hijo, vimos quince minutos del Suecia- Bélgica en un bar minúsculo en el que inexplicablemente cabía mucha gente alta y rubia como la cerveza de la copla. Todos suecos. Mis hijos se pelearon, se empujaron, echaron a correr por las callejas  preciosas llenas de vida, música, flores y luz.  Os vais a caer, amenacé desde lejos  segundos antes de que también mis presagios se cumplieran y uno  se cayera y se partiera la camisa como Camarón. Luego estalló una tormenta incontenible de llantos y reproches, acusaciones y mentiras que se disolvió como por encantamiento frente a un plato de jamón, otro de croquetas y una ración de bravas. Algún otro día también escribiré sobre el mágico efecto que la comida ejerce sobre mis dos gremlins.

 Seguimos andando y con mi proverbial sentido de la orientación nos perdimos varias veces y varias veces  volvimos a la plaza empedrada donde  estaba él; ajeno a los turistas, a los niños que corren  y caen, a las madres que pierden la paciencia, a los guiris que gritan en sueco, a las muchachas bonitas que comen helado y se ríen un poco demasiado alto mientras curiosean  los pendientes que vende, a los gatos que duermen la siesta. A todo. Solo en el medio de la vida. Reinando.

6 de septiembre de 2016