31 de agosto de 2016

SI TÚ QUISIERAS, GRANADA II: MEDIODÍA PERFECTO

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"Mediodía perfecto, se querían tan íntimos

mar altísimo y joven, intimidad extensa,

soledad de lo vivo, horizontes remotos,


ligados como cuerpos en soledad cantando"




Vicente Aleixandre / Se querían 


22 de agosto de 2016

SI TU QUISIERAS, GRANADA ...

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"Si tú quisieras, Granada, contigo me casaría"



Tengo 42 años. Casi 43. Nunca había estado en Andalucía y siempre había querido ir. Algún día. Pero voy comprendiendo que los "algún día" son muy peligrosos porque tengo 42 años. Casi 43. He vivido la renuncia dolorosa a varios "algún día" que  ya nunca serán. Ningún día, por ejemplo, podré abrazar a Paradela.

Este año, sur, dijo mi santo muy resuelto, Granada, añadió con la misma convicción. Como "a veces soy indecisa, pero otras no sé"  tiendo a llevarle la contraria por sistema a cualquiera que exprese ideas claras sobre lo que hay que hacer. Yo quiero ir a Cádiz, protesté, ganando confianza a medida que iba encontrando oposición, pero él se mantuvo firme.  Y ganó. Todos ganamos.

Siempre viajo con el corazón abierto, predispuesta a verlo todo,  probarlo todo, disfrutarlo todo, fotografiarlo todo, tomar, saborear y agradecer cada cosa buena que pase y reírme de las que no lo sean tanto. Me da mucha rabia encontrar a otros turistas protestando y comparando lo que encuentran con lo que dejaron en casa para concluir que lo de casa era infinitamente mejor. Suelo cruzar los dedos y desear bajito que un rayo los devuelva fulminantemente  a esa casa en la que estaban tan a gusto. Nunca sucede. Bien dice mi madre que las oraciones de los burros no llegan  al cielo.

El caso es que como viajo con el corazón abierto todos los sitios me suelen gustar, pero de Granada me enamoré. Como una burra. Como a los 17. Me gustó tanto-pero tanto- que no puedo encontrar una razón que pese sobre cualquiera de las demás y son cientos y se multiplican unas por otras y se hacen crecer. Llevé la cámara a todas partes, claro, pero fotos hice pocas, poquísimas más bien, porque en lugar de atrapar espacios y momentos sentía que hacer fotografías me obligaba irremediablemente a perderme cosas, cosas que mis ojos  admiraban  con la dicha y el asombro  de los niños felices que de pronto ven cumplidos sus deseos. Eso es que te estás volviendo exigente, me dijo un amigo fotógrafo. Se equivoca. Lo que me estoy volviendo es holgazana. Muy.

He pensado que de entre esas poquísimas fotos, cuya lamentable escasez me obligará necesariamente a volver a Granada, qué le voy a hacer, voy a escoger diez (original que es una) y las iré  subiendo de a poco mientras el mundo gira, el verano acaba, el cole empieza, vuelve a palmar mi atleti y, en definitiva,  todo  parece conspirar para quitarle la razón al sabio Heráclito y dársela al plasta de Julio Iglesias; la vida sigue igual ;)