SMILE



Quedarme sin pc fue una puñeta grande, sobre todo porque el de mi santo, que es el que estoy usando, a su pesar (al pesar de mi santo y del pc) va a vapor y si siente que se le aproxima el light room, por ejemplo, directamente colapsa.

 Intenté reemplazar el pc en seguida y como Sabina, en las rebajas, "hallé una morena bajita que no estaba mal", pero no me convenció y lo devolví... Una semana más tarde volví y conseguí lo que parecía un auténtico chollo del  que ni siquiera mi sufrida fe colchonera me hizo desconfiar. Además me encontré con Moni en la tienda, todo eran buenos presagios. El pc me duró apróximadamente diez minutos y también tuve que devolverlo porque el muy cretino se negó a obedecer una orden de las más sencillas. Como soy perseverante le insistí y él, muy suyo, entró en bucle. Así debe seguir. Me ha pasado antes. Con alguna gente.

Decidí esperar (iba a decir pacientemente, pero es mentira) al blackfriday o a que al pc viejo le diera por resucitar como a "la bella, la traidora" Marieta de Javier Krahe al que tanto echamos de menos.  No le dio.

Y ahora, que por fin llega el blackfriday  de los cojones  resulta que igual no me puedo comprar el pc porque voy a tener que invertir en un objetivo. Mi santo, y si nuestro amor aguanta una prueba semejante es que es amor verdadero, dejó caer la mochila de la cámara desde el altillo del armario. Mi vieja (y queridísima) d90 salió ilesa confirmando una vez más que en realidad es un tractor, pero tenía montado  un tamrom 17-50 f2.8 que es, básicamente, el objetivo que uso siempre y, claro, se rompió. Muy roto. Todo lo que se podía romper se rompió; estructura, cristales, circuito... Quedarme sin pc fue una puñeta grande, sí, pero esto...

Pese a todo:

Smile / Nat King Cole