SI TÚ QUISIERAS GRANADA VII: LIGHT MY FIRE






Decía Borges en su precioso "otro poema de los dones" que ningún ser humano podía mirar el fulgor del fuego sin un asombro antiguo... Hoy que estrenamos el tiempo precioso de hogueras y magostos, de manzanas asadas  y viejas  historias bien contadas  al amor de la lumbre, de lluvia mansa detrás de los cristales y manta en el sofá, me acuerdo de la noche de San Juan en Almuñécar, donde cada familia, cada grupo de amigos, enciende una hoguera en la playa y  comen y cantan y bailan y beben hasta el amanecer que muchas veces los sorprende sumergidos en un mar milenario de aguas sabias y tranquilas de las que salen tiritando, felices, renacidos, volviendo por unas horas a los tiempos fabulosos en los que éramos atletas y brujos y peleábamos a cara descubierta por el dominio de la tierra que todavía no estaba herida de muerte por nosotros.

El ayuntamiento de Almuñécar, en una cosa así, muy de ayuntamiento, prohibió hace años las hogueras y las sustituyó por otra gigantesca  y espléndida, que enciende la "autoridad competente" y está vallada y vigilada para que sólo pueda admirarse desde lejos. Cautiva y presa la hoguera. Culpable. Sin embargo, la gente optó por hacer caso omiso de tal prohibición y siguió acudiendo a las playas con la intención de enceder su fuego y pasar allí la noche y la guardia civil, en un insólito ejercicio de sentido común, decidió hacer la vista gorda porque por cada hoguera que mandaban apagar se encendían dos o tres... Y así hasta hoy, los turistas admirando en la plaza la hoguera cautiva y la  gente del pueblo en la playa mirando su fuego con el asombro antiguo del que hablaba Borges. Como cuando éramos brujos.


The doors/ Light my fire