SI TU QUISIERAS GRANADA IV: REINAR




" Sentirse solo en medio de la vida casi es reinar "

L. Cernuda


Llegamos al Albaycín a eso de las siete de la tarde. No vimos la puesta de sol desde el mirador de San Nicolás como Michelle Obama, pero si hicimos la fotografía de rigor con la Alhambra al fondo y todos los matices del disgusto en los ojos inmensos de mi gremlin chico que no  comprendía la crueldad extrema de su madre; obligarle a  abandonar la piscina del hotel para  "andar y andar  por ahí, y andarandarandarandar... como si fuéramos tontos". Algún día escribiré algo sobre la  urticaria que les provoca a mis dos hijos por igual la sola  idea de caminar un rato. 

 Anduvimos y anduvimos y anduvimos cumpliendo los más negros presagios de mi hijo, vimos quince minutos del Suecia- Bélgica en un bar minúsculo en el que inexplicablemente cabía mucha gente alta y rubia como la cerveza de la copla. Todos suecos. Mis hijos se pelearon, se empujaron, echaron a correr por las callejas  preciosas llenas de vida, música, flores y luz.  Os vais a caer, amenacé desde lejos  segundos antes de que también mis presagios se cumplieran y uno  se cayera y se partiera la camisa como Camarón. Luego estalló una tormenta incontenible de llantos y reproches, acusaciones y mentiras que se disolvió como por encantamiento frente a un plato de jamón, otro de croquetas y una ración de bravas. Algún otro día también escribiré sobre el mágico efecto que la comida ejerce sobre mis dos gremlins.

 Seguimos andando y con mi proverbial sentido de la orientación nos perdimos varias veces y varias veces  volvimos a la plaza empedrada donde  estaba él; ajeno a los turistas, a los niños que corren  y caen, a las madres que pierden la paciencia, a los guiris que gritan en sueco, a las muchachas bonitas que comen helado y se ríen un poco demasiado alto mientras curiosean  los pendientes que vende, a los gatos que duermen la siesta. A todo. Solo en el medio de la vida. Reinando.