BLACK & WHITE




¿Para qué sirve la pintura blanca? ¿Y la negra? La negra lo enfosca todo de mala manera y cuando un niño pequeño hace uno de esos prodigiosos autorretratos en el que, inexplicablemente, tú también lo reconoces y quiere colorear su pelo obtiene un gorro de lana que en nada se asemeja al cabello humano. La blanca únicamente se ve sobre cartulina negra, lo cual se traduce en que casi nunca sirve para nada. Pero, pese a que ésta es una verdad universal,  en todas las cajas  de todas las marcas de todas las pinturas de doce colores  se siguen incluyendo, obcecada y estúpidamente, una pintura blanca y una negra. Las dos suelen permanecer  sin estrenar cuando ya las otras: roja, verde, rosa, amarilla y azul cyan han sido tantas veces afiladas que resultan difíciles de asir de puro mínimas. 

Sin embargo, si quieres obtener lo que los niños de mi generación llamábamos "color carne" queriendo decir "color piel",  tienes que comprar una caja de al menos 24 colores. O pintar caras y manos de color naranja consiguiendo el tan particular como desagradable tono de piel de la ex-ministra Ana Mato quien, por cierto, acaba de obtener del congreso una indemnización de 53463 €  porque la criatura, pobre, no encuentra trabajo. Normal. Ha acreditado sobradamente que no sirve para nada. Como la pintura blanca.