23 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD

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*** Dedico las vacaciones a estar con mis hijos ahora que estar conmigo es algo que a ellos les gusta tanto todavía. Los niños tienen la mala costumbre de crecer muy deprisa. Os deseo muy felices fiestas a todos. Volveré. No sé cuando, ni como, pero si.

20 de diciembre de 2015

¿HAY QUIÉN LUCHE?

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Era la rntigua pregunta en los corros de lucha leonesa, antes de que este  deporte desconocido y milenario  se considerase como tal  y se hicieran federaciones y categorías. Antiguamente un luchadoR, salía al corro y desde dentro desafiaba a los que miraban a un combate limpio en el que la fuerza y la maña contaban por igual. Quien aceptaba salía a luchar y el que vencedor repetía la pregunta: ¿Hay quien luche?. A casa se llevaba poco más que la honra de su pueblo. El público celebraba la destreza y la astucia de los luchadores, pero castigaba duramente a los tramposos. Entonces era únicamente un deporte de hombres. Ya no.

¿Habrá quien luche? ¿O nos quedaremos mirando? ¿Sabremos castigar duramente a los tramposos?

5 de diciembre de 2015

JARA&VEGA

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Mi niño mayor que sólo (sí, yo soy de los que sigue escribiendo sólo con tilde. Según el twitter eso me convierte en "la resistencia") tiene diez años, las había bautizado con los nombres sonoros y aguerridos de Aquiles y Napoleón. Para la literatura épica apunta maneras el chaval, pero, si fracasa, está claro que no se va a ganar la vida como sexador de gatos. Lo de Jara y Vega se lo puse yo, después de que el niño me dijera, con mucha guasa, que se iban a quedar sin nombre porque de chica no había ninguno interesante. 

 Admito sugerencias para la próxima camada que me temo va a ser numerosa.


2 de diciembre de 2015

EL DOMINGO DE SPIDERMAN

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Recorre la vía con la tranquila destreza del que conoce cada paso de memoria. Trepa sin apenas esfuerzo y luego rapela hasta abajo. Conversa gesticulando mucho con dos o tres compañeros que algunas veces tratan de imitarlo. Sin éxito. Entonces él vuelve a empezar. Una y otra vez.

 Nosotros lo miramos desde lejos, atentos y embobados. Mi santo murmura que le encantaría hacer eso. Mis dos hijos empiezan a practicar en una roca cercana acusándose mutuamente de no tener ni idea. Hace mucho sol. Acabo de terminar un bocadillo que cuando lo preparé esta mañana en casa  era de lomo a la plancha y pan de centeno, pero que horas más tarde y en el monte es de pura gloria bendita. Paladeo el último trozo de chocolate mientras celebro este noviembre extraño y clemente que nos permite estirar el samiguel y seguir llevando manga corta. Encuentro y agradezco de corazón la rara plenitud que hay en el mundo; las voces y las risas de mis hijos, la mirada soñadora de mi santo, la obcecada tenacidad del hombre araña recorriendo incansable la caliza...

Me recuerdo  a mi misma, vehemente y equivocada, quince o veinte años atrás cuando le tenía pánico a los cuarenta y odiaba los domingos. Ni nostalgia ni vergüenza.